sábado, 9 de junio de 2007

la misericordia es el sustento moral de la humillación capitalista…

Piensa por un momento en la frase de Goethe "la noche es la mitad de la vida, y es la mitad mejor". En realidad la noche es el segmento del día más maravilloso pues aparecen todas las formas, manifestaciones y fuerzas del universo convergiendo en un solo escenario, en un solo epicentro enigmático. La luz destellante del sol es reemplezada por el resplandor de la luna que es un simil aun más hermoso; las estrellas nos reducen a polvareda cósmica haciendonos recordar aquella sentencia de Kant sobre la insignificancia de la existencia del individuo: "la moral en mi, y la grandeza del cosmos sobre mi"; la obscuridad casi impenetrable pero diafana plasmada en el cielo mitico, los vuelos de las aves noctámbulas que causan miedos y terrores en las almas supersticiosas y lo mas grato y destacable de la noche, los sueños. Los sueños son tan magnificos que logran escapar del arbitrio inexpugnable de las leyes fisicas. Tiempo y espacio desaparecen ante el alcance abrumador de un sueño. Entonces, un sueño es un momento mágico que solo valoramos quienes comprendemos la amplitud y el significado de la vida, pero lamentablemente la noche tambien significa el imperturbable dormir y el desden de los indignos, que desilusionados por su carencia de capacidad no sueñan, solo duermen profundamente en la pesadilla que les asignaron padecer o lo peor, le venden como viles mercaderes esa pesadilla a otros infelices sin probabilidad de redención...y pienso en estos momentos, que tal si tuviesemos la facultad de dominar los sueños a nuestro antojo según el indice graduador de la voluntad reflexiva. Yo en particular me dirigiría a la antigua grecia a conversar con hesiodo y homero para que me explicasen el origen y sentido de los mitos arcaicos; despues me dirigiría a la magna atenas republicana y alli interrogaria a Socrátes y le solicitaria con un franco respeto que me explicará la simiente perfecta de las naciones; le musitaría a Jesus al oído, por que él siendo tan depurado en su espiritu no apedreo a la prostituta y por que yo siendo tan mundano y concupiscente señalo con el dedo de la ignominia a quienes mal gobiernan, a quienes sumisamente son gobernados, a quienes infringen mis leyes morales que son para colmo de angustias las mismas enarboladas por el Estado; iría al medioevo disfrazado de cabellero templario y le hablaria al Dante, le deprecaria una explicación correcta y elocuente sobre el trasfondo inhospíto de su divina comedia, y tambien le interrogaria, si mi vida en particular se podría convertir de un momento a otro sin recurrir a preludio alguno en una divina comedia, burlándome sin escrupulos de mis tropiezos pero extrayendo de ellos el conocimiento y la luz que sé que habita en mi; iría al período de la ilustración, allí sentaría en una misma mesa a todos los contractualistas, al lado del leviatan de Hobbes sentaria al mesias de Rousseau y al menor asomo de pugna les enfrentaría con el contrato social encima; Montesquieu acompañado de los enciclopedistas, y la música de fondo, un excelso repertorio de Mozart ejecutado por el mismo. en realidad me mofaría de sus leyes abstractas, de sus criterios indefinidos en contraste con la realidad, y usufructuándo como un rufian plagiador la filosofia marxista, les señalaría a todos ellos sin escatimar vanidad particular las falencias materiales de ese pacto que tanto defienden; despues de esa peculiar tertulia un tanto presuntuosa, hablaría con Marx y le pediria con cierto pudor y motivado por un encarnado ocio que me resumiese en palabras sabias El capital, asi me evitaría leerlo todo...y en las noches de desvelo literario me sentaría al lado de Wilde, de García Marquez, visitaria el louvre, las piramides,fastidiaria a Chomsky y Habermas con mis veleidosas inquietudes...y todo eso lo haría en una sola noche, me bastaría una sola noche...las demás noches haría lo mismo, siendo fiel al mismo recorrido, visitándo otros personajes que se me escapan, disfrutando de las mejores conversaciones, de las mejores épocas, aterrorizándome con la crueldad inquisitorial, acongojándome con la ambición burguesa, admirando la equivocada sinceridad iluminista, en realidad haría mucho...por eso la vida es cuestion de soñar continuamente cuando se esta despierto, y también soñar cuando se esta dormido...